Nunca olvidaré una paciente que tuve hace muchos años. Estaba tomando nota del historial de su dieta y le pregunté qué solía comer por la mañana. "Oh, sólo un poco de té y pan con mermelada". ¿Y para almorzar? "Otra taza de té y pan con mermelada". Lo mismo para la merienda. Y lo mismo también para cenar, excepto que añadía un trozo de pollo cocinado a la parrilla. Ella sabía cocinar y me dijo que el dinero no era un problema. ¿Por qué una dieta tan limitada? Le pregunté  "Bueno," dijo, "sólo me gusta el pan con mermelada".

La cantidad de calorías que necesitamos cada día depende de nuestro peso, de cuánta masa muscular tengamos y de lo activos que seamos.

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